Aneurisma

El aneurisma cerebral es un trastorno que implica el ensanchamiento localizado de uno o más vasos sanguíneos en el cerebro.

Publicado 26 Ago, 2016

 

Los aneurismas cerebrales se producen cuando en la pared de un vaso sanguíneo existe un área debilitada. Pueden aparecer como un defecto congénito o desarrollarse en etapas más avanzadas del individuo.

Los llamados aneurismas saculares son los más frecuentes en adultos y tienen la forma de un saco que está unido a una de las paredes del vaso sanguíneo por un estrecho cuello. Su tamaño puede variar entre unos milímetros y más de un centímetro.

Cerca del 25% de pacientes presentan múltiples aneurismas saculares en cualquiera de los vasos que irrigan al cerebro, aunque son mucho más frecuentes en las grandes arterias de la base cerebral. Los aneurismas saculares en raras ocasiones son hereditarios.

Otro tipo de aneurismas cerebrales implican una dilatación de toda el área circunferencial del vaso sanguíneo. Se pueden presentar en cualquier vaso que irriga el cerebro. La lesión de estos vasos por un traumatismo o una infección puede conducir al desarrollo de estos aneurismas.

El sangrado es la principal causa de síntomas, siendo la hemorragia subaracnoidea el tipo más frecuente de sangrado. Debilidad, entumecimiento, u otra pérdida de función del nervio (déficits neurológicos) pueden aparecer debido a la presión que ejerce el aneurisma sobre el tejido cerebral adyacente o debido a una reducción del flujo sanguíneo a consecuencia del espasmo de otros vasos sanguíneos cercanos a la ruptura de un aneurisma.

Prevención

No existe forma de prevenir la formación de un aneurisma cerebral. Si se descubren a tiempo, los aneurismas sin ruptura pueden tratarse antes de que causen problemas. La decisión de reparar un aneurisma cerebral sin ruptura se basa en el tamaño y localización del aneurisma, la edad del paciente y el estado general de salud del mismo.

Los síntomas de una hemorragia pueden incluir:

  • Dolor de cabeza súbito
  • Cefalea con náuseas y vómitos.
  • Rigidez de cuello.
  • Debilidad muscular.
  • Entumecimiento o menor sensibilidad de cualquier parte del cuerpo.
  • Alteraciones oculares.
  • Caída de los párpados.
  • Alteraciones del estado mental.
  • Ataques de epilepsia.
  • Alteraciones del habla.
  • Irritabilidad o falta de control.

Un aneurisma cerebral que no se rompe puede no causar síntoma alguno. Sin embargo, cerca del 25% de los aneurismas cerebrales que sufren ruptura tienen un desenlace fatal dentro de las primeras 24 horas. Aproximadamente, otro 25% resultan mortales dentro de los 3 meses siguientes. Del resto de personas con ruptura de aneurisma cerebral, más de la mitad sufre algún tipo de discapacidad permanente.

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