Grasas Saturadas

Cuando hablamos de salud, las grasas saturadas son algo que puede preocuparnos en gran parte, ya que están relacionadas con las enfermedades cardiovasculares, sobrepeso, obesidad, entre otros.

Publicado 27 Ago, 2016

 

Los alimentos que contienen grasas saturadas se encuentran básicamente en aquellos que provienen de los animales, exceptuando el pescado que es muy saludable para el organismo.

A estas grasas se les llama saturadas debido a que en su composición cada átomo de carbono se une a número máximo de átomos de hidrógeno.

Una de las características de las grasas y aceites, es que el efecto de saciar es menor que el de los hidratos de carbono. Cuando el organismo las guarda como energía de reserva, no las gasta fácilmente, sino hasta después de haber gastado la reserva de hidratos de carbono.

Cuando el organismo acumula 100 calorías de grasa, solo resta 3 calorías, y a su vez puede almacenarla sin límite. Por esto, el hecho de tener en cuenta los límites saludables de la ingesta de grasas, nos permite regular las cantidades acumuladas en el organismo.

Deben evitarse las fuentes de grasas saturadas, mientras que los métodos de cocción deben utilizar poca grasa (horno, vapor, hervido, plancha, etc.). La ingesta de grasas debe cubrir entre como máximo el 30% del total calórico, y de este porcentaje menos del 7% debería provenir de las grasas saturadas. Por ejemplo, una mujer con una dieta de 2 mil calorías diarias podría consumir un aproximado de 65 gr de grasas, de las cuales menos de 16 gr deberían ser saturadas. Mientras que un hombre con una dieta de 2,500 calorías diarias podría consumir alrededor de 85 gr de grasas totales, y sólo hasta 20 gr de estas deberían ser grasas saturadas.

Cocinar los alimentos utilizando grandes cantidades de aceite aumenta el contenido graso y calórico. Para evitar esto, podemos seguir ciertos métodos de cocción:

  • Eliminar la piel o grasa en las carnes y aves.
  • Utilizar una sartén con ranuras o una parrilla para que de esta forma la grasa se escurra.
  • Evitar las salsas que contengan nata o mantequilla.
  • Puede freírse el alimento en su propio jugo, evitando el uso de aceites.
  • Cocinar los alimentos en el horno es siempre una opción más saludable que freírlos.
  • Acompañar con guarniciones de vegetales o papas cocidas, en lugar de fritas.
  • Reducir el consumo de carnes rojas y grasas.
  • Incluir en las dietas pescados y mariscos, que son más saludables.
  • Utilizar lácteos desnatados o semidescremados.

Las grasas son parte importante para el cuerpo, pero es importante saber diferenciarlas y tener los cuidados necesarios al consumirlas. Recordemos que de no regular su consumo, podría traernos graves consecuencias como desarrollar obesidad, diabetes, y hasta cáncer.

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