Rosácea

La rosácea se puede dar mezclada con el acné y el diagnóstico es prácticamente visual. Muchas veces el paciente espera más del especialista; en casos de duda se puede practicar una biopsia para formalizar el diagnóstico.

Publicado 31 Jul, 2017

La rosácea es una afección preferentemente de mujeres, entre los 30 y 50 años, que consiste en una notoria inflamación de las glándulas grasas de la cara. Se acompaña de enrojecimiento que se enciende y apaga y de venitas diminutas dilatadas. Las causas son desconocidas, pero existe un evidente factor genético que se puede prolongar en algunos descendientes. Existe indudablemente un trastorno de la micro circulación de la cara.

Últimamente se ha asociado el empeoramiento del cuadro a la proliferación de una arañita microscópica que habita en este medio llamado “Demodex”. Un estudio de la Universidad Cayetano Heredia recomienda tratar de rutina a la proliferación de este microorganismo, en todos los casos de rosácea. Otra asociación muy frecuente es la dermatitis seborreica, que debe ser tratada conjuntamente.

La rosácea se puede dar mezclada con el acné y el diagnóstico es prácticamente visual. Muchas veces el paciente espera más del especialista; en casos de duda se puede practicar una biopsia para formalizar el diagnóstico.

Los trastornos  emocionales empeoran o desencadenan cuadros agudos. Otros desencadenantes son: bebidas calientes, comidas condimentadas, consumo de vitamina B en tónicos, uso indiscriminado de cremas de cortisona y excesiva exposición al sol.

El tratamiento se basa en antibióticos orales derivados de la tetraciclina, isotretinoina (derivado de la vitamina A), cremas locales y lociones de azufre en formulaciones magistrales. La cámara hiperbárica es un tratamiento poco usado
Hay siempre un factor individual  en los tratamientos, y lo que puede ser beneficioso para un paciente puede no serlo para otros. El suscrito en un trabajo no publicado, ha logrado producir lesiones de rosácea frotando repetidamente narices seborréicas.

Lo más difícil es tratar a pacientes que equivocadamente, recurren al farmacéutico para tratar esta afección con cremas de cortisona (o de corticoides), cuyo uso indiscriminado puede producir resultados contrarios al beneficio inicial que estas cremas suelen brindar.

La profesión de chef es poco compatible en quienes padecen de rosácea, debido al calor irradiado en los procesos en la cocina.

Hay que insistir en los trastornos emocionales como desencadenantes en esta y otras muchas enfermedades dermatológicas, ya que la piel y el sistema nervioso derivan en el embrión de una misma capa.

Dr. Humberto Costa

Dermatólogo

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